Actualidad de Impacto

Se cumplen 4 años del secuestro de su hijo en el sur de Veracruz

Avisack Douglas/IIS
(exclusiva)
Coatzacoalcos, Ver.- “Me costó muchos años hacer un patrimonio para mis dos hijos; ser madre soltera es difícil y más cuando las oportunidades para la mujer se condicionan de ciertos favores a los que muchas no accedemos y que por eso nos cuesta más trabajo; todo ese esfuerzo y sueños me los derrumbaron esa mañana que se llevaron a mi hijo, esa llamada aunque con miedo, me dio la esperanza de que me lo iban a regresar si yo les pagaba…”

“…Desgraciadamente el patrimonio de mis hijos, no alcanzaba los 500 mil pesos que pedían; apenas junte 370 mil con la venta de la casa, el carro y un pequeño ahorro que tenía en caso de alguna enfermedad, los entregué, pero mi muchacho nunca me lo regresaron”, relata una madre que forma parte de la enorme lista de familiares de víctimas de secuestros y desaparecidos en el sur de Veracruz.

A.M.S. de 47 años de edad, asentada en Minatitlán y cuya identidad se resguarda a petición de la entrevistada por razones de seguridad, relata el calvario que han vivido ella y su segundo hijo, a 4 años de que el mayor fuera secuestrado por personas desconocidas a las afueras de lo que era su vivienda y que tuvo que vender para poder reunir el dinero que le exigían por el menor, mismo del que actualmente desconoce su paradero.

“Uno ve en las noticias que secuestran a gente, pero en esos años, nunca pensé que a mi, me fuera a pasar algo así; pues según yo, eso le pasaba a la gente que veían con dinero y que podían pagar los rescates; desgraciadamente nos tocó vivir esta tragedia que aunque sé que tengo que ser fuerte porque mi hijo que sigue con mingo me necesita, el dolor me consume, me quita el sueño; ahorita ya estuviera entrando a sus 18 años y a punto de salir de preparatoria”, añade.

A.M.S. no denunció el secuestro ante las autoridades por miedo a que no le devolvieran a su hijo en ese entonces de 14 años de edad y por la corrupción de el sistema de justicia; “el hombre que me habló me dijo muy claro que tenía contacto en el Ministerio Público (hoy Fiscalía Regional) y que se iba a enterar si yo avisaba a la policía o denunciaba; que iba a matar a mi hijo si lo hacía, que mejor juntara el dinero y me dejara de pendejadas”.

“Me llené de miedo, estaba yo sola, no quería decirle a nadie; mi hijo que me acompañaba y que lloraba junto conmigo porque me veía llorar y pedirle a Dios que eso pasara pronto; hasta que no pude más y le dije a mi papá y me dijo lo mismo, que para qué le iba a decir a la policía si ellos mismos, avisaban a los delincuentes; pero pues tampoco me sirvió el no haberlo hecho”, abundó.

¿Cómo entregó el dinero y en dónde?, pregunta la reportera; “me dijeron que echara el dinero, pidieron billetes de 500, en una bolsa negra de basura, doble; que la amarrara con una pita blanca y que la dejara en la esquina de dónde estaba mi casa, como si fuera basura normal; esa gente sabía el día y horario en que se sacaba la basura y que me quedaba a cuadra y media la esquina dónde pasaba el carro”, explicó.

“A mi hijo se lo llevan el domingo 10 de noviembre del 2013, a las 9 de la mañana cuando venía de comprar para el desayuno; el lunes de la semana siguiente que era día 18, les di el dinero o más bien, les dejé el dinero, luego ya no volvieron a llamar y de mi hijo, no volví a saber nada; me han dicho que me una a los colectivos esos que buscan a gente desaparecida, pero tengo miedo que a mi otro hijo le pase algo; es lo único que me queda; hoy rento porque nos quedamos sin casa, mi sueldo es muy bajo, vamos al día, pero lo tengo conmigo”, subrayó.

“No hay un solo día en que no se me vengan las lágrimas, y que no pida a Dios por mi hijo; sé que no soy la única, veo todos los días las noticias de casos de niños, jóvenes, adultos que son secuestrados, esto no se ve que vaya a terminar; es una desgracia que desbarata familias, que acaba con la armonía, con la paz de los hogares, muchos como el mío; mi hijo sabe que no hay un solo día en que no piense en él; y que por eso cuido a su hermano y que le pido a Dios nuestro señor, porque me permita saber algo de él”, relata con lágrimas en los ojos.

Lo vivido con su hijo mayor, han hecho que proteja a su hijo más pequeño, actualmente con 14 años de edad, la misma edad que tenía su otro hijo cuando fue secuestrado, lo cual le trae, dijo, crudos recuerdos y miedo; por lo que subrayó, difícilmente lo deja solo, trata de acompañarlo todo el tiempo, aunque sostuvo que está consiente que ello obedece al daño psicológico por la pérdida del otro menor; “solo Dios sabe que pasará, estamos en sus manos y le pido que nos cubra con su manto”, finalizó.

Foto: Ilustrativa Archivo Internet.

Deja un comentario