Actualidad de Impacto

” No entiendo por que mi hermano, él no tenia problemas con nadie, ¿Por que Martha, porque los niños, porque ellos?”

Daniel Torres/IIS

Una atmosfera extraña se respiraba en esa calle, entre las patrullas y los acordonamientos policiales; apenas unas horas antes una familia entera había sido masacrada en el interior del domicilio marcado con el número 424 de la calle Emiliano Zapata, de la colonia Nueva Calzadas.

En esa vivienda vivían Clemente Martinez y su esposa Martha con sus cuatro pequeños hijos.

Clemente, se dedicaba al oficio de taxista, ocupación marcada en Veracruz como ya de alto riesgo, pues últimamente a diestra y siniestra levantan y asesinan a los cafres.

Fue a base de ese trabajo, que Clemente logró construir poco a poco su hogar, el cual, sin saberlo, terminaría siendo su tumba.

La tarde de este sábado, la muerte decidió hacer una visita a aquel hogar, y sin discriminar, cubrió con un manto de sangre, a todos los ahí presentes.

Sujetos armados arribaron y con sangre fría como el hielo acribillaron a todos por igual, Martha y sus hijos quedaron inertes, perforados por las balas en la sala, con un sadismo propio del mismo diablo.

Clemente, aun agonizante, logró arrastrarse hasta la entrada de la casa, pero sus verdugos, como lobos hambriendos que no dejan ir a su presa, lo arrastraron de nuevo al interior y lo remataron.

Un grito mudo se perdió en el atardecer; el triste canto de un ave se escucha a lo lejos, acallado por el estuendo de un motor perdiendose entre las calles.

Ahora, aquella tranquila tarde se había convertido en un pedazo de infierno para los vecinos de esa colonia, en especial para los familiares.

Tras el cerco policial, un hombre intenta fumar un cigarrillo sentado sobre una banqueta, con la mirada perdida, como tratando de comprender lo ocurrido.

“No entiendo por que mi hermano, el no tenia problemas con nadie, ¿Por que Martha, porque los niños, porque ellos?”.

Esa tarde, aquellas balas mudas, no solo acabaron con seis personas, acabaron con los sueños, ilusiones y anhelos de una familia que día a día luchaba por salir adelante.

Tras la cinta policial, un perro lamía los restos de sangre de la banqueta, a las afueras de aquella vivienda.

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