Actualidad de Impacto

Lugar donde fue abatido ministerial, era usado como casa de seguridad desde enero 

Redacción /IIS

Temerosa, una mujer se asoma desde los barrotes de su ventana, pues teme que esta vez vengan por ella, o que una bala perdida,  le cese la existencia a ella o a sus seres queridos.

Nadie camina por las calles, ni un alma; todos son presas del terror que se vivió anoche, cuando sus sueños fueron interrumpidos por el mismo terror, aquel engendro de la delincuencia que poseído en su violenta lujuria de sangre y violencia, ha poseído a Coatzacoalcos en una oleada de muertes y asesinatos.

Es justamente en el interior de una de estas viviendas, ubicada en la calle Agustín Lira de la colonia Primero de Mayo, que desde el mes de enero, era usada como casa de seguridad por integrantes del crímen organizado.

“taxistas iban y venían desde principios de año, y entraban con bolsas y personas a todas horas. Nosotros simplemente preferiamos ignorarlos, sabíamos que no estaban en algo bueno”, decía a media voz y con recelo una mujer, quien vive muy cerca al sitio, asomada desde su puerta a medio abrir.

Fue precisamente en esta vivienda donde la madrugada de este martes un elemento de la UECS, de nombre Pedro Roubler fue abatido por esas armas que engrandecen la impunidad, mientras cumplía con su deber.

Junto a otro compañero, intentaban pagar de encubierto un rescate.

Sin embargo, algo salió mal y se originó un enfrentamiento donde el y un delincuente perdieron la vida.

En esta misma vivienda una gran cantidad de personas vivieron sus últimas horas antes de ser cegados por el filo de la impunidad, y pasar a ser una cifra más, de esas que siempre tratan de maquillar los políticos. 

“Los sujetos que rentaban ahí siempre pagaban varios meses por adelantado y de más, para que nadie los molestara”, decía otro señor quien pasaba a comprar a una pequeña tienda ubicada a solo dos casas del lugar. 

A no más de 50 metros de aquí, se halla un parque, que mas que alegría y una mejor vista, solo brinda un paisaje tétrico al lugar.

Juegos abandonados, hierba crecida, pintura caída a pedazos, el abandono total. Ningún niño había usado el sitio desde hacía mucho, no porque no hubiese, sino por miedo a aquel lugar.

Después del enfrentamiento, varios criminales lograron huir, iniciándose una persecución. El lugar quedó aparentemente abandono. 

Sin vigilancia de ningún tipo, un par de horas después los mismos delincuentes entraron a sacar varias bolsas. Nadie los detuvo.

“Llamamos a la policía, la ministerial y nadie vino, los delincuentes se tomaron su tiempo y se volvieron a ir con varias bolsas”,  decía otra vecina, quien aterrada presenció todo.

Aun a casi 24 horas de lo ocurrido, el lugar sigue sin resguardo, como mudo testigo de uno de los incontables hechos de sangre que han cubierto Coatzacoalcos con un manto rojo.

Ahí, un hombre volvió a la vida al recuperar su libertad, mientras otro se sacrificó a cambio por tratar de cambiar las cosas, en lo que ya se convirtió en un ciclo sin fin.

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